10 formas de hacer que una habitación parezca más amplia

10 formas de hacer que una habitación parezca más amplia

A todos alguna vez nos ha pasado: soñar con ampliar una de las habitaciones de nuestro hogar. De repente se nos ocurren ideas decorativas e innovadoras, o vemos un sillón que se lleva nuestros suspiros… Pero cuando llevamos el contexto fantasioso a la realidad, nos damos la cabeza contra la pared. Resulta que no hay espacio.

Antes de tirar la toalla, o en su defecto, someter el hogar a molestos, costosos y tardíos arreglos arquitectónicos, vale la pena tener en cuenta que se puede ampliar una habitación sin necesidad de acudir a un profesional de la construcción.

En este artículo vas a conocer estrategias efectivas, es decir, múltiples trucos e ilusiones ópticas que, al ponerlos en juego, darán la sensación de habitar en un espacio mucho más amplio. Y no solo eso, estos métodos realmente tienen la intención de enseñar a compactar los elementos de un hogar, de manera que el resultado final será más que una bonita percepción.

¡Sigue leyendo para saber cómo lograrlo!

1. Paredes: color.
El aspecto fundamental. El color es más que aquella tonalidad particular que aparece cuando la luz ilumina su entorno.

Este fenómeno no solo es interesante desde los ojos de cualquier estudiante de física, sino que también abarca aspectos psicológicos.

Con este criterio, podemos contemplar los efectos que genera un color al ser encontrado por nuestro campo visual, para luego usarlo estratégicamente. Y con esta información presente, vale la pena preguntarse: ¿cuáles son los colores que dan la ilusión de amplitud? Los matices claros.

Así es, cuando se pintan las paredes con tonos pasteles, colores fríos (se ha comprobado que el azul o el verde tienen el potencial de “alejarnos” de las paredes), colores neutros como el beige o cualquier otro matiz que no se aleje demasiado del blanco, se suele dar la sensación de encontrarse en un ambiente espacioso y despejado.

2. Paredes: textura.
Otra cuestión de relevante importancia. Siguiendo con nociones de psicología y percepción humana, vale la pena agregar que una pared con relieves o incluso desgastada por el paso de los años, transmite un aspecto limitante que no hace más que empobrecer el camino hacia el objetivo.

Una pared lisa y limpia, en cambio, garantiza ser percibida como infinita, contribuyendo a que la habitación pueda sentirse más amplia.


3. Paredes y decoración: cuándo sí y cuándo no.
La decoración es un aspecto crucial para mantener nuestro hogar en un buen nivel estético e incluso tiene el potencial de transformar un espacio común en un sector digno de comodidad y descanso. Pero alto ahí, porque por más que esto sea así, hay que saber manejar los adornos antes de implementarlos a nuestras paredes deliberadamente.

De manera contraria a lo que se pueda pensar, más no siempre es mejor. La cantidad, en este caso, no es sinónimo de calidad. Por eso un aspecto a tener en cuenta, es el saber seleccionar: qué adornos sí y cuáles no, teniendo en cuenta la estética y lo que se quiera transmitir y en qué áreas de la pared, para no desligarnos del objetivo principal, que es generar la sensación de amplitud.

Los ojos necesitan reposar en espacios libres de estímulos, como lo es cualquier pared vacía, de ahí que este truco no solo garantiza lo prometido, sino que también es una cuestión importante de tener en cuenta para asegurar paz en cualquier mentalidad (y mirada) que busque descansar.

4. Muebles: doble función.
En tu hogar, ¿hay muebles que solamente ocupan espacio? ¿Cuántos son los objetos que se la pasan ahí, sin aportar nada funcional? Vale la pena reconsiderar su presencia para luego implementar muebles con doble funcionalidad.

Sí, hoy en día, gracias a los aportes del minimalismo, se han diseñado una amplia gama de muebles que cumplen con la característica de ser dueños de múltiples funcionalidades.

Estos diseños no solamente son inteligentes y estratégicos, sino que guardan una elegancia, cuyo estilo transmite comodidad y la sensación de tener en orden lo que antes probablemente había sido un caos.

5. Muebles: organización.
Primero que nada: los muebles grandes, al fondo. Lo más lejos posible de la entrada. ¿Por qué? Porque cualquier visión, cuando ingresa a una vivienda, demanda descanso.

Mantener muebles grandes cerca de la puerta principal, más tarde se traduciría en estímulos incómodos que atravesar.

De ahí que, este truco no solo sería una estratégica para incrementar el confort del hogar, sino que es parte de una organización inteligente para aprovechar cada espacio y, por ende, maximizarlo.

6. Adornos: calidad y cantidad.
Los adornos son complementos estéticos y visuales que aportan estilismo a cualquier habitación. Tal como mencionamos anteriormente, la calidad supera a la cantidad. Partamos desde lo básico: No queremos que nuestra habitación se perciba como un museo, ¿o si?

Dudo que estemos dispuestos a enfrentar diariamente un escenario en donde los adornos predominan, como si de una exposición de ciencias se tratase.

No solamente sería agobiante, sino que nos alejaría de la meta de agrandar el espacio en cuestión. De ahí que, siempre es una buena idea estudiar cada elemento que, posteriormente, vaya a formar parte de nuestro entorno. Vale la pena seleccionar los más compatibles con la estética, y descartar los que solamente estén para rellenar.

Lo que no suma, resta, y en este caso, si suma demasiado, perjudica al reducir un espacio.

7. Recursos extra: espejos.
Para ampliar una habitación, no hay mejor recurso que un espejo. Estos recursos son dueños de unos efectos ópticos que todos conocemos.

Algunos de ellos resultan beneficiosos para cambiar la percepción de una habitación al volverla más amplia y quizá hasta más elegante, dependiendo el diseño y estilo al que este objeto responda.

Su potencial es capaz de expandir visualmente las paredes, distribuir la luz e incluso multiplicarla. Gracias a ellos, no vas a tener que lidiar más con la ausencia de espacio y la falta de luz.

8. Múltiples ambientes: entre cuatro paredes.
Generar múltiples espacios, cada uno con un diseño independiente (siempre y cuando esté en balance con lo presente a su alrededor), no solamente sería un espacio homogéneo en su diseño, sino que también ofrecería múltiples puntos en los que hacer foco, generando un incremento de la atención por parte de quien esté observando el panorama.

Con este criterio, el protagonismo dejaría de ser el tamaño del espacio, y empezaría a serlo la diversidad que el mismo ofrece en tan solo pocos metros. Más que una ilusión óptica, esta sería de carácter psicológica, y aun así ofrece notables y duraderos resultados.

9. El arte del camuflaje
Cuando se habla de aplicar el camuflaje en el diseño de una habitación, se hace alusión a volver compatibles, tanto en color como en diseño, a la pared del entorno con sus objetos.

De esta manera, se combina homogéneamente el mobiliario con las paredes, generando un ambiente integrado, con un espacio adaptado, estilizado y, más importante aún: amplio.

10. A tener en cuenta: ventanas e iluminación, tanto natural como artificial.
El espacio es para vivir. La luz es lo que facilita la oportunidad de disfrutarlo. De ahí el carácter fundamental de este último aspecto: la iluminación. Este recurso natural tiene múltiples funcionalidades, cada una fragmentada en beneficios.

Más allá de sus considerables aportes a la salud, la luz natural ocupa un puesto de gran importancia a la hora de diseñar arquitectónicamente un hogar. Por eso, es recomendable hacer foco en las siguientes cuestiones si lo que se busca es maximizar el espacio de un salón:

  1. Es ley; hay que potenciar la luz natural. Se debe aprovechar cada rayo solar que nos ofrece algo tan naturalizado como el día. No solamente nos ahorrará energía, sino que incluso puede llegar a influir en nuestro estado de ánimo. De ahí que, el tener cortinas ligeras, espejos estratégicamente situados para causar reflejos y pisos o paredes de tonalidades claras, son elementos que definitivamente suman.
  2. Evitar el centro de luz. Este fenómeno se manifiesta cuando la habitación posee solamente una fuente de iluminación, como puede serlo cualquier lámpara colgante por encima de la mesa central. El resto del entorno termina empobrecido y, lejos de lo que podría aparentar, el tamaño de la habitación se reduciría únicamente a su pequeño espacio iluminado.
  3. Siguiendo con el criterio de lo anterior, toma nota: No toda la luz tiene que ir al centro. Es más conveniente homogeneizar la iluminación al distribuirla por cada rincón de una misma habitación.
  4. Ojo con los muebles. Hay algunos que, teniendo en cuenta su tamaño, absorben la luz de su alrededor, como si de agujeros negros se tratase. De ahí que se recomienda seleccionar conscientemente los muebles que luego permanecerán en cierta habitación del hogar.


Para concluir;
Vale la pena resaltar, nuevamente, que:

1. La iluminación es sinónimo de amplitud, y;
2. La cantidad no siempre es calidad.

Con estas dos premisas presentes en nuestra mente, podemos basar nuestras futuras ideas para mantener un espacio que constantemente se perciba amplio, estructurado, organizado, funcional, cómodo e incluso estilizado.
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